Fuera de radar


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Tocar fondo: las autodefensas con doctrina y la Stasi bolivariana

Por Raúl Cárdenas F.

Es difícil sentir la certeza de haber tocado fondo. Siempre se puede llegar más abajo. Siempre puede ser peor. Pero luego ves el video de Loren Saleh y te das cuenta de que si no te diste duro contra el fondo, estás muy cerca. Aguanté solo pocos minutos el despliegue de machín en cruzada por una liberación nacional fatua que comienza con güon y termina con marico. Su lucha librada por skype me hacía recordar a los carajitos que solo dan cauce a su testosterona por la vía de un juego de video sangriento. Solo que presuntamente a estos panas se les salía la baba por detonar un interruptor de verdad.

La certeza del trancazo que se dio esta sociedad con el famoso fondo viene después, con la añadidura de que este valioso documento viene de un “patriota cooperante”. Eufemismos hemos tenido muchos en este proceso. Pero éste es uno de los más ridículos, fabricado para denominar al sapo que suelta la lengua a cambio de algún favorcito en divisas. Diosdado Cabello se pasa rato leyendo comunicaciones enteras de “patriotas cooperantes” cotilleando la última conspiración de la burguesía apátrida. Con sorna, el número dos del alto mando de la revolución hace alarde de la delación como valor.

Van edificando así una suerte de panóptico caribeño, sembrando la idea de que ‘te estamos observando’. Y pueden estar donde sea: en tu casa, en tu trabajo, puede ser tu curruña conspirativa quien en últimas te delate. La paranoia y el miedo es el territorio perfecto para la sumisión, pero también para los aventureros y malandros con ínfulas de yijadistas libertarios. El sueño húmedo de los indeseables se hace realidad. En una acera se emocionan algunos con la posibilidad de formar ‘autodefensas con doctrina’, mientras que los otros van creando su Stasi bolivariana y comunal.

Uno se pregunta, ¿qué pasa después de tocar fondo? No puede ocurrir otra cosa sino el rebote. Si el cine pudo imaginar a un capitán como Gerd Weiser que se cautivó con sus vigilados, toca apostar por muchos ‘errores humanos’ que vayan sacando de órbita esos torrenciales delirios de estos pequeños seres.

Un cooperante chimbo

Un cooperante chimbo

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Revolución y religión: un artículo que no debió ser

Por Antulio Rosales

No pensaba escribir sobre el tema del padre nuestro chavista porque no quería darle más importancia. Y es que, simplemente, no debía tenerla. Pero el asunto ha dado unas vueltas tales que me arrojo a escribir estas líneas que no debieron ser.

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Foto de Andrés García “Sincretismo Religioso”

Primero fue la propia noticia de la oración, hecha en el alargado Congreso pesuvista. El hecho fue transmitido en televisión nacional y luego rebotado por medio electrónicos, medios internacionales y redes sociales. El asunto en sí ya es alucinante; entre tantas cosas para discutir, aquellos delegados no tenían otra cosa en qué invertir su tiempo y su creatividad que en semejante homenaje al CS. Luego vino el acostumbrado teje-maneje bipolar venezolano de crítica y defensa que se mantiene todavía hoy. Alguien comentaba por ahí sobre las diferencias con el padre nuestro decididamente radical que salió de la cárcel de Yare hace unas dos décadas. Otra diferencia, ignorada por el comentarista, es que el actual lo pagamos todos. Lo pronuncian delegados de un partido político pero se transmite en el canal del Estado, se emite en el Teatro Teresa Carreño, con sus micrófonos y aire acondicionado cuyo recibo pasa por la cartera del Estado. Cara salió la gracia.

Pensé que el colmo había llegado hoy cuando leí que el Monseñor Mario Moronta condenaba el hecho y luego lo hicieron todos los obispos en pleno. Moronta denunció una suerte de plagio puesto que, según él, la oración había sido “inventada por el mismo Dios que se hizo hombre: Jesucristo”. Nada de colmos, me dije, y recordé que una vez estuve en una cola caraqueña escuchando Unión Radio y la conductora del programa llamaba a Baltazar Porras para conversar sobre la posible beatificación de José Gregorio Hernández. Le preguntó cuáles eran los ‘pasos de verificación científica de un milagro’ que necesitaba la Iglesia para proceder a tal beatificación. No me equivoqué, dijo científica, milagro, iglesia y verificación, todo en una misma oración. La conductora era Mari Pili Hernández quien entonces fungía de Ministra de la Juventud de un gobierno que a veces se llama revolucionario y otras veces progresista. Tenemos ahí algunas respuestas de por qué no avanza una agenda feminista que despenalice el aborto o reconozca la unión de personas del mismo sexo en Venezuela.

Tomado de El Nuevo Diario

Tomado de El Nuevo Diario

Es que algo tiene que estar mal en un país cuya discusión pública albergue en el centro de la mesa debates como éste. Esto trasciende la ya balurda yuxtaposición de ‘modelos’ entre el socialismo y el capitalismo. Cosas como esa deshacen esfuerzos que hace más de un siglo había promulgado Guzmán Blanco para imponer la laicidad y establecer una básica separación Estado-iglesia. Caramba, es mucho nadar para morir en la orilla.

 

Ahora bien, justo anoche hablaba Nicolás Maduro en el Sacudón-a-Ramírez sobre el diagnóstico nacional que había realizado bajo la ‘metodología chavista’ y la necesidad de invertir en educación, acelerar la investigación y poner la tecnología al servicio de la satisfacción de “demandas” de la sociedad. Seré propositivo, ya que finalmente escribí estas líneas. Ahí tiene pues, una primera tarea para la “revolución del conocimiento”. Debería comenzar por desmontar los rasgos confesionales del partido que lo erigió líder y destrabar la mezcolanza de Estado-eclesial en el que se está convirtiendo Venezuela bajo su manto.