Fuera de radar


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La candidatura de Tamara Adrián y pasos despolarizantes

Por Antulio Rosales

Si la candidatura de Tamara Adrián se hace realidad, sería una importante victoria. En especial, sería una victoria para la posibilidad de la despolarización. Pocas veces cuando se menciona la idea de despolarizar, decimos a qué nos referimos. Muchos, desde la política pseudo-profesional y fatua, salen con frases hechas como avancemos a la reconciliación nacional y otras pajas más.

La despolarización se trata también de conflictos, también de pugnas, pero de batallas que van más allá del chavismo y el anti-chavismo.

Cuando Tibisay Lucena y el CNE anunciaron el nuevo reglamento de paridad de género para las elecciones parlamentarias estaba clarísimo que había un interés en medrar a la oposición. Ya el PSUV había dado un paso adelante para incorporar mujeres y jóvenes entre sus pre-candidatos. Estaba anunciado que una movida como esa agarraría desprevenida a la MUD, con sus planchas francamente desiguales.

En efecto, la reacción de la Chuo Torrealba en nombre de la MUD fue cuando menos, vergonzosa. Denunciaba la maniobra por inconstitucional y, a la vez, elevaba a la Unidad como el único factor realmente preocupado por la mujer venezolana, esa singularísima construcción de la polarización venezolana. La acompañaba ahí, en la cola, único lugar donde se puede encontrar la mujer: comprando la comida y, claro está, los pañales. Ese es su rol. Incuestionable. Pero no olvidemos que esta idea ya había sido estrenada por el liderazgo de base del PSUV cuando en el Teresa Carreño denunció un 25 de noviembre que la denominada guerra económica era el mayor acto de violencia contra la mujer que habría emprendido la burguesía jamás. Las razones eran las mismas. Mujer es aquella en la cola. Punto.

No hay tal cosa como *la* mujer

No hay tal cosa como *la* mujer

El anuncio del nuevo reglamento ya planteó un momento despolarizante. De manera casi inadvertida, mujeres activistas de ambos polos celebraron la medida, incluso se retrataron con Lucena. La candidatura de Tamara Adrián es un paso aún mayor. Implica una victoria sustancial para la lucha del movimiento GLBTI así como para el movimiento feminista. Pero también implica un punto a favor de la despolarización. Ahí está, un reglamento hecho por una rectora del poder público que se esmera en complacer al partido de gobierno y que, al mismo tiempo, beneficia y es aprovechado por una activista de Voluntad Popular, uno de los partidos promotores de la salida y un aliado de la corriente radical de la MUD.

La candidatura de Tamara, como parte de las cuotas de género, pone de manifiesto que no hay tal cosa como la mujer venezolana, y que ésta no solo está en una cola, aunque también, como el resto del país. Las mujeres tienen agendas diversas y van más allá de los pañales y la comida. La plataforma que Tamara Adrián y otras mujeres posiblemente lleven adelante traerán temas que descuadren la agenda polarizada. Aunque Maduro y hasta Cabello se han denominado defensores de igualdad de derechos para la diversidad sexual, no han hecho el mínimo avance legislativo en esa dirección aún teniendo un poder casi total. Habrán factores del PSUV favorables al matrimonio igualitario, así como hay connotados homófobos. En la MUD, ocurre lo mismo y será una presencia más diversa de intereses e identidades las que remuevan los prejuicios y los valores igualitarios en lado y lado.

La despolarización pasa por más discusiones, no menos. Será en nuevos debates donde encontraremos aliados diversos e insospechados. Veremos fundamentalistas religiosos de cada bando rechazando debatir la despenalización del aborto o negándose a cambiar normas del registro civil que aún hoy impiden a Tamara Adrián llevar en su cédula su nombre. Es posible, sin embargo, que en plenaria ella esté ahí para defender la causa.


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Deuda a referéndum: la odiosa comparación de Venezuela y Grecia

Por Antulio Rosales

Nicolás Maduro anunció en su discurso del 5 de julio que se siente inspirado a seguir el modelo de Grecia. Quizás desconociendo la situación griega o la venezolana, o ambas, el Presidente y otros comentaristas pretenden comparar el ambiente económico de los dos países.

Austeridad

Austeridad

En Grecia no hubo un referéndum acerca del deseo o no de pagar la deuda adquirida, se trataba rechazar las condiciones de austeridad impuestas por los acreedores. Estas condiciones hacen imposible que la economía griega crezca y por ende imposibilitan el pago. Eso lo dicen economistas de distintas corrientes. En eso insiste el gobierno griego, se necesita condonación de parte de esa deuda y dejar que Grecia apunte a un programa expansivo para crecer y poder pagar.

Venezuela ha adquirido deuda tanto en los mercados financieros como en China, Rusia y otros países emergentes. Sigue pagando su deuda y no ha refrendado con la población las condiciones a través de los cuales estos préstamos son adquiridos. Venezuela, además, es un importante acreedor de otros países del hemisferio occidental. Las relajadas condiciones de estos préstamos contrastan en gran medida con los que adquiere el país, y esto tampoco ha sido consultado con la población.

Dadas las circunstancias críticas de la economía, algunos economistas venezolanos en el norte han planteado incluso que resultaba moralmente plausible declararse en bancarrota. A esto, el propio Maduro respondió denunciando a estos analistas como traidores a la patria. Por ello resulta extraño que una posible moratoria griega pueda ser un ejemplo a seguir, se trataría justamente de aplicar las recomendaciones de Ricardo Hausmann, el más conspicuo de los “traidores” antes mencionados. Lo cierto es que una cesación de pagos será posible si el gobierno sigue negándose a tomar cualquier decisión que permita enfrentar la crisis y se encuentre sin reservas, con hiperinflación y más escasez, un camino que parece estar empeñado a recorrer. Hasta ahora, sin embargo, solo mantienen esfuerzos en conseguir más préstamos provenientes de China y Medio Oriente al tiempo que se permiten emitir más bonos en los mercados financieros pagando altísimos intereses.

Pasa inadvertido en la discusión pública nacional, pero lejos de detener el endeudamiento, el gobierno lo impulsa. Y lo que es más importante: recibe pagos a los cómodos créditos que otorga en América Latina y el Caribe con descuentos que ya soñaría recibir algún día de Wall Street o de China. En un contexto de bajos ingresos en divisas, el gobierno se ha conformado con el pago de menos de la mitad de la deuda dominicana y el 60% de la deuda uruguaya, que será cancelada parcialmente en especies.

Cola de la resaca. Tomado de Caracas Caos, foto de Globovisión.

Cola de la resaca. Tomado de Caracas Caos, foto de Globovisión.

Todo ello, en un contexto en el cual Venezuela sufre la resaca de una histórica década de gasto exorbitante, no precisamente de austeridad asfixiante. La situación griega es incomparable con el contexto actual venezolano, incluso si ambos se encontraran en un punto cercano de cesación de pagos. Para que haya un referéndum en Venezuela, primero tendrían que ser públicas las condiciones bajo las cuales el gobierno adquiere su deuda con China o tendría que ser de conocimiento público los descuentos que ofrece Venezuela a sus deudores. En efecto valdría la pena someter a voto popular esas condiciones y quizás ahí surjan inesperadas coincidencias con Grecia.