Fuera de radar


Leave a comment

El Mundial de Fútbol, odisea viajera y el ajuste suave

Raúl Cárdenas F.

Justo hoy se completa un arduo y largo proceso personal por encontrar un pasaje que nos lleve pronto a Venezuela. Hoy mismo, el gobierno decidió dar un paso más para sincerar el tipo de cambio y le dijo a los venezolanos que terminó la manguangua de los pasajes a dólar ultra-subsidiado.

La culpa es de la capibara

La culpa es de la capibara

Necesitábamos llegar y pronto. Mis pesquisas arrojaban rebuscadas vueltas por todo el hemisferio para llegar de Canadá a Caracas. Los precios eran prohibitivos. Para sumar al estrés, aparecían noticias de nuevas aerolíneas que anunciaban su decisión de dejar de vender boletos, o su partida definitiva del país. La principal autoridad del área, vice-presidente económico, ministro y presidente de PDVSA, anunciaba que todo esto era por culpa del Mundial de Fútbol. Las aerolíneas se iban porque necesitaban cubrir la demanda de los fans y los equipos. Un mensaje para consumo interno porque, vamos, ¿quién podría creerle semejante absurdo? El propio Nicolás Maduro amenazó, tal vez también a nosotros mismos, con eso de ‘aerolínea que se vaya, no regresa’.

Ligando a la solidaridad revolucionaria intentamos ir por La Habana, no era opción. Aruba ya estaba vendido todo. Luego, olvidamos la era digital y pedimos ayuda profesional y con un agente de viaje logramos algo.

En simultáneo, el gobierno decidió pagar parte de la deuda con las aerolíneas. Y además, devaluó el bolívar para quienes compren pasajes desde Venezuela a la tasa de SICAD II, también subsidiada pero cinco veces más cara que SICAD I. Lo hizo a su muy particular estilo, gobernando al detal, con pasito tun-tun y sin llamar la medida por su nombre. Gobierno ‘fijará’ boletos a tasa SICAD II, dicen los titulares. Aquí no hay devaluación. Pero más importante aún: no hay ajuste.

Lo cierto es que el gobierno bolivariano, con sus eufemismos y gradualismos, está sobrellevando este cómodo default que tenía con los proveedores internacionales; todo con un ajuste de a poco, un ajuste suave. El salidismo ha sido posiblemente el mejor aliado del gobierno, dándole un formidable chivo expiatorio, un golpe suave que ocupa toda la atención en el contexto de estancamiento, devaluación, escasez y su correlato evidente: aumento de la pobreza.

 

 

Advertisements


2 Comments

El lugar de Venezuela en el mundo: tumbando algunos mitos

Raúl Cárdenas F.

Ahí está... ese puntico

Ahí está… ese puntico

Desde hace unos años, chavistas y anti-chavistas han fabricado fantasías a la medida de sus egos tipo hummer para identificar el lugar de Venezuela en el mundo. Es comprensible, todos tenemos deseos de grandeza; cada pueblo se siente el elegido, solo que con la experiencia se ven obligados a ver la cruda realidad o siempre vivir de sueños. La primera fantasía tiene que ver con la importancia ‘geopolítica’ de Venezuela y su petróleo. En síntesis, Venezuela es epicentro del mundo. Así, sobredimensionan el único recurso real que algo de poder le da a ese país semi-periférico que poco determina los destinos del planeta.

En estos días vi un video que circulan los amigos revolucionarios internacionales que trata de explicar lo que sucede en Venezuela. Su mirada ‘geopolítica’ muestra que cuanta cosa ocurre en el país –y fuera de él– está de una forma u otra relacionado con la sed de petróleo de los Estados Unidos. Las protestas de estos meses tiene, en el fondo, un sustrato energético organizado de forma remota desde Washington y sigue el ‘guión’ (en singular) de Siria, Irak, Libia y Ucrania (todos éstos, obviamente, la misma cosa).

Esa mirada ‘geopolítica’ ignora que Estados Unidos está reduciendo drásticamente su importación de petróleo, cediendo espacio a nuevas tecnologías y nuevas fuentes energéticas. Además, cuenta con la provisión segura, cercana y hasta económica del petróleo pesado de las arenas bituminosas de Alberta, en Canadá. Dicho sea de paso, éstas tienen reservas muy cercanas a las de, léanlo bien, la Faja Petrolífera del Orinoco, Hugo Chávez. Es cierto, a Washington no le gusta el chavismo y apoyarán su reemplazo, pero en su lista de prioridades probablemente haya otros top-candidates.

Esa geopolítica barata también ignora al gran consumidor de petróleo del mundo en la actualidad: China. Este es el principal importador de toda la economía global y sin invadir, sin golpe suave, ni aplicar condicionamientos tortuosos, ha asegurado que mucho del petróleo bajo el subsuelo de Venezuela le pertenezca. ¡Ya pagó por él! Y lo sigue haciendo. Además de los 50 mil millones de dólares en préstamos a la República, pagaderos en barriles constantes y sonantes, cada préstamo de PDVSA para continuar operaciones en la Faja, son también condicionados por petróleo a futuro. Alrededor de 500 mil barriles de petróleo diarios que Venezuela exporta ya están pagos, es decir, plata que no le entra a PDVSA y la República. La izquierda continental no tiene reparos ante tal compromiso de soberanía frente a una potencia extranjera.

De aquella centralidad geopolítica, surge otra fantasía. A decir de los revolucionarios: Venezuela es imagen y ejemplo de todas las luchas sociales de la región. Sirve esto además como chantaje para sus descontentos internos: si no votan por la Revolución, no sólo ponen en riesgo los espacios ganados  sino toda la gesta emancipatoria latinoamericana. Para los anti-chavistas no es muy diferente: la región está llena de una cuerda de mantenidos que viven del petróleo venezolano.

Llamémosle errores, con respeto.

Llamémosle errores, con respeto.

Cada vez es más evidente que esto no es así. Venezuela es más singular de lo que se pensaba y ahora se encargan de recordarlo sus propios aliados internacionales. Rafael Correa en estos días reconoció, con ‘mucho respeto’, que en Venezuela se han cometido muchos errores en el ámbito económico. No dio detalles sobre esos errores ni los problemas que éstos acarrean. No hizo falta, pues son por todos conocidos. Casi en simultáneo, el nuevo líder sentimental de la izquierda suramericana y ‘presidente pobre’ de Uruguay, Pepe Mujica, criticó el ambiente de confrontación que se vive en Venezuela y dijo que así ‘nadie puede gobernar’. Ambos, se sumaron a Lula Da Silva, quien semanas atrás le había pedido a Nicolás Maduro que se concentrara en gobernar y asomó la posibilidad de un gobierno de transición.

La solidaridad automática de los presidentes ‘amigos’ con los gobiernos del PSUV está cuestionada. Ello tiene que ver con la necesidad de estos gobiernos de marcar diferencias con respecto a la Venezuela de Maduro y con su modelo económico y político. Ni el socialismo boliviano, país que no está dolarizado, cuenta con una inflación cercana a la venezolana ni una dependencia en los hidrocarburos comparable. Ambos, Bolivia y Ecuador, nacionalizan, intervienen en la economía, pero mantienen un mínimo de racionalidad en el manejo de sus cuentas, sobre todo de sus reservas y un gasto fiscal progresivo pero no fuera de sus propias posibilidades. En pocas palabras, Correa se refería a esos ‘errores’.

El modelo político que defiende el chavismo y ha hecho llamar ‘democracia participativa’ se reduce a una base elemental: ganar elecciones. De ahí parte todo su andamiaje de legitimidad. Nosotros ganamos, ustedes pierden, cálensela. Al estilo bully de barrio, los partidarios de este modelo consideran poco importante cómo se gana elecciones y qué se hace con el poder después de ganar. Mujica llamó la atención precisamente a ese modelo y lo criticó sin hacer mucho ruido.

Hasta hace poco, estas fantasías de la centralidad geopolítica y el apoyo de los vecinos progresistas habían hecho rabiar a muchos opositores que denunciaban la no-intervención en el affair guarimbero como resultado de la dependencia que ese gentío tiene en Venezuela. Denunciaban la aplicación de un bozal de arepa a países en toda la región. ¡Incluyendo a Brasil! Y algo es cierto, la cooperación venezolana es fundamental para la supervivencia de muchos países del Caribe y quizás ahí se pueda encontrar respuestas a los últimos votos de la Asamblea General de la OEA. Pero un cambio en el gobierno venezolano o en su política de cooperación haría tambalear más al gobierno de San Cristóbal y Nieves que al de Bolivia.

El silencio de estos gobiernos frente a los asuntos internos de Venezuela es porque desean el mismo trato en caso de una confrontación similar dentro de sus fronteras. Podemos sospechar que esa no intervención se mantendrá en el futuro. Sin embargo, algunos seguirán poniendo distancia… así, ‘con respeto’, frente a ese modelo muy singular que representa el chavismo en la región.


2 Comments

Disertando sobre el socialismo petrolero del siglo XXI

 

Por Raúl Cárdenas F.

En el mundo anglo-sajón hay un montón de blogs y publicaciones más serias que describen la experiencia pasar por un doctorado. Van desde el estrés que une a esa extraña comunidad de especialistas que no tendrán trabajo seguro pero que aman lo que hacen hasta el peculiar sentido del humor que (in)voluciona en el proceso de este largo rito de pasaje.

Pasar por el mismo proceso pero escudriñar el socialismo petrolero venezolano reviste complejidades muy peculiares. Cada paso implica pisar suave, hilar fino, cuidarse del ‘no pise la grama’. Desde hace unas semanas comencé mi trayecto, que será difícil, lo sé, pero me estoy disfrutando mucho. Llevo dos entrevistas y el intento de unas cuantas más. Las gocé de principio a fin. Tuve empatía con mis entrevistados, me cayeron bien. Solo con uno surgió la pregunta ¿tú no eres chavista, verdad? Parecía una curiosidad antropológica antes que una demanda de pureza ideológica. Fue fácil responder no y seguir la conversación con una breve digresión sobre el estar fuera de lugar. Más difícil será con quienes sí esperen una promesa de lealtad.

El panorama está oscuro. Averiguar de FONDEN, el Fondo Chino, las deudas, las inversiones implica más signos de interrogación que datos y argumentos. ¿Dónde comenzar? Donde comenzaría cualquiera: buscándolos en internet a ver qué cosa arrojan esos acertijos. El Fonden tuvo alguna vez una página web. Lleva dos años que está en (re)construcción. El Fondo Chino-Venezuela desapareció del ciberespacio. Las gacetas oficiales también se escapan de mis manos y los pares chinos o rusos publican quizás menos datos. Por estos fondos han pasado decenas de miles de millones de dólares y solo se tienen notas de prensa, reportajes periodísticos con pocas certezas e informaciones cruzadas. Solo un par de denuncias de corrupción que no alcanzan los cien millones y un funcionario destituido que alguna vez fue muy cercano a Nicolás Maduro. Esos entretelones no son parte de mis preguntas, pero pueden ser parte de las respuestas de mi problema.

Cuando veo las telarañas y los caminos enrevesados, sé que voy bien. Esas dan energía a la linterna más importante que guía cualquier investigación: la curiosidad y las ganas de responder preguntas.