Fuera de radar


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El sinsentido

Por Valentina Blanco

El 24 de Julio se celebra en Venezuela el natalicio de El Libertador Simón Bolívar. Desde que me conozco celebramos esa fecha, es uno de esos rituales de nación que se instaló generaciones atrás. Este 24 de Julio amanecimos en nuestro apartamento de La Candelaria con el sonido de la Diana poco después de las 5 am. La Diana, a todo volumen y proyectada desde uno de los dos ministerios vecinos, se escuchó seguida de aproximadamente cinco minutos de fuegos artificiales cuyas luces no se veían porque ya había salido el sol. Cinco minutos de estruendo, de estallidos agresivos en las ventanas del apartamento que despertaron a mis hijos a deshora y con desconcierto. Veíamos los estallidos de pólvora a pocos metros de la ventana. Esos cinco minutos vinieron seguidos de cinco horas de música a todo volumen. Algunos clásicos que aún amo, como algunas canciones de Alí Primera, y mucha música de campaña electoral pagada a Hani Kauam y otros equivalentes. De toda la música que sonó, ninguna era alegórica a la gesta libertaria de la independencia. Fueron cinco horas de nombrar al ex-presidente Chávez, y colocar diversas grabaciones de sus discursos en versión remix. No hubo una canción que hablara de Bolívar.

El 28 de Julio el ex-presidente Chávez hubiera cumplido 60 años. El 27, poco antes de la medianoche, nos despertaron gritos desde la calle. Había una golpiza de las que a menudo escuchamos en una de las tascas de enfrente. Mes tras mes las personas que frecuentan ese local nos despiertan a medianoche con frases gritadas como “¡no dispares!”, “¡para!”. En esta ocasión se veían desde la ventana más de diez personas en una golpiza que ocupaba todos los canales en sentido este de la Av. Urdaneta, una de las principales arterias viales de la ciudad, a escasas diez cuadras del Palacio de Miraflores. Otro grupo grande los alentaba desde lejos. No supe a quién llamar. Cuando he llamado a la policía siempre he escuchado (por parte de quien me atienda el teléfono) que mi preocupación o denuncia no es pertinente. La golpiza de esa noche se diluyó como todas las golpizas, se mimetizó con el ruido de la calle. Yo había logrado ignorarla para intentar dormir, pero no contaba con que escasos minutos después iniciaría la celebración de fuegos artificiales (estos sí de noche, al menos se veían) en todas las plazas cercanas a casa. El estruendo fue enorme. Los colores se veían hasta bonitos. Esta vez mis hijos no se despertaron (¿quizás se naturaliza la zozobra?). No pude dejar de pensar que parecía que estuviéramos celebrando la golpiza de la tasca de enfrente.

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La Feria y el exhibicionismo proselitista

Por Raúl Cárdenas F.

La III Feria del Libro de Caracas comenzó este fin de semana. Es una ocasión formidable para apreciar el exhibicionismo proselitista en el cual se regodea la Revolución. La de hoy parecía un esfuerzo por hacerle olvidar a uno las cosas chéveres que alguna vez hizo este gobierno, como poner decenas de editoriales, miles de libros y gente a compartir en un espacio público. El evento tuvo lugar nuevamente en el Parque Los Caobos y la Plaza de los Museos, rodeada de los acostumbrados murales del Comandante Supremo, que después del 5-M se han convertido en la puesta en escena del encuentro pueblo-comandante que vivimos a cada rato y por diversas imágenes.

Frase clave de la Feria

Frase clave de la Feria

En esta oportunidad, es Earle Herrera el autor homenajeado; no es precisamente el más prolífico de los escritores caraqueños ni el más rupturista de los intelectuales de este valle. El slogan-cita que da la bienvenida a la Feria, refleja la profundidad del pensamiento del escritor: “Chávez rompió los esquemas de las ciencias de la comunicación y la política”.

Afortunadamente para los organizadores, la Feria coincide con el ágape del Partido Socialista Unido de Venezuela, en el cual reafirman el liderazgo de Nicolás Maduro y la inspiración espiritual del proceso en el pensamiento de Hugo Chávez, como “paradigma moral”. El Congreso te recuerda la centralidad del partido en la sociedad venezolana. La zona está acordonada por la seguridad y por los medios del gobierno-partido-Estado, el Teatro Teresa Carreño completamente tomado por la reunión y, por ende, la imposibilidad para el resto de los ciudadanos de usar sus instalaciones o el estacionamiento. Pero no hay problema, unos compas en la calle por Colegio de Ingenieros te cuidan el carro. “Bien cuidao” porque por ahí salen “los cocodrilos”, argumentan . El servicio cuesta 50 bolos y se paga por adelantado.

Omnímodo el pana

Omnímodo el pana

Las coincidencias no cesan; también es el cumple del pana CS. Es la excusa cumbre para el despliegue de una devoción carismática que obliga encartados especiales en Ciudad CCS, cuyas páginas impares, están todas dedicadas a, nuevamente, imágenes originales del pana. Por los lados del pabellón infantil retumba su historia de vida, partiendo por sus recorridos iniciales con Doña Elena, allá en las calles de Sabaneta de Barinas. La Feria la pasea el Alcalde, suponemos que en break del Congreso y lo acompañan cámaras de la prensa oficial.

369

369

Ah, por cierto, los libros. Sí, habían algunos. Ediciones repetidas que poco varían de otras Ferias similares. Los estantes distan mucho de la explosión editorial y creativa que esta cotidianidad exige. Los niños se la pueden pasar bien, el parque sigue vivo, hay estaciones para disfrazarse y una tienda de circo, quizás más amable que la que montaron en el Teresa Carreño. Siguen asistiendo casas editoriales diversas y de buena calidad, pero que traen colecciones casi idénticas a la edición anterior, y la anterior. De las mejores imágenes de las estanterías de hoy se encuentra un gran libro sobre Fidel Castro cubierto con una pequeña edición de 369 curiosidades sobre el sexo. Ocurrencias esas de los libreros, siempre irreverentes.