Fuera de radar


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El chavismo no madurista

Por Antulio Rosales

Hace pocas semanas, Benigno Alarcón, un profesor de la UCAB, mostraba en el programa de Vladimir Villegas el resultado de un estudio de opinión realizado recientemente, donde reflejaba el surgimiento de un sector importante de la población que se decanta por una suerte de chavismo anti-madurista. Un 15% de los consultados se sienten defraudados por la gestión de Nicolás Maduro y su gobierno bicéfalo secundado por el presidente de la Asamblea Nacional, pero no están listos para identificarse con la oposición—salidista o MUDista— y se denominan fieles al legado de Chávez.

Con la intensificación de la crisis económica y el necesario acomodo de la nueva élite gobernante, es claro que varias individualidades, muchos derrotados por los nuevos caciques del chavismo, han tratado de hacerse de ese grupo creciente de decepcionados. Es un territorio en disputa, donde el propio gobierno tiene importante ascendencia por la vía de transferencias materiales y simbólicas, pero también es un espacio en el que diversas corrientes esperan capitalizar el mermado apoyo popular de la Revolución y prefigurar una alternativa dentro del propio proyecto político. Resulta difícil bajo un sistema electoral que avala el ventajismo y que premia a desproporcionadamente a las mayorías ver a un tercer grupo que pueda capitalizar suficiente descontento como para representar una amenaza a la polarización. Sin embargo, si las preferencias electorales del gobierno siguen en descenso, las posibilidades a mediano y largo plazo de un neo-chavismo se elevan. Ahora bien ¿quiénes son y qué representan estos revolucionarios?

Los potables y la ultra

El primer grupo, que ha recibido considerable atención, lo lideran Marea Socialista, una corriente interna del PSUV que ha exigido mayores espacios de discusión y democracia partidista. Sus más conspicuos representantes son los ‘potables’ Nicmer Evans y Heiber Barreto, por un lado, y Gonzalo Gómez, por otro. Los primeros vienen de los rangos medios y altos de la revolución, son profesionales que han aprovechado la onda mediática para ganar cierta presencia nacional. El último es la figura visible del portal Aporrea, la más importante iniciativa de debate digital del chavismo no-gubernamental. A ninguno se les puede acuñar responsabilidad mayor en alguna política visible del gobierno, aunque lo hayan acompañado y apoyado desde sus inicios. Marea tiene como principal bandera la auditoría al mecanismo de asignación de divisas bajo el control de cambios, a través del cual se estima que ocurrieron importantes fugas fraudulentas de capitales a empresas de maletín.

Propuesta bandera de MS

Propuesta bandera de MS

De sus postulados queda poco claro si endilgan al sistema mismo algún problema intrínseco. De hecho, por momentos pareciera que apuestan por un control de cambios ‘honesto’ luego de una suerte de auditoría nacional a imagen de la ocurrida en Ecuador en los primeros años del gobierno de Rafael Correa. Tal silencio frente a la esencia del modelo de controles y el uso de las denuncias del defenestrado Jorge Giordani avala la cercanía con este ex-ministro de planificación y principal responsable de la política económica de la Revolución durante una década. A Giordani se le suman otros ex-ministros que se han incorporado a la iniciativa de auditoría y a las críticas sobre la poca transparencia y autoritarismo en las filas del PSUV.

Con ellos podría incluirse a Eduardo Samán, viejo amigo de Aporrea, un representante de la autodenominada ‘izquierda radical’. Samán sí defiende con elocuencia los parámetros económicos de la planificación centralizada, con importantes dosis de voluntarismo, una burocracia ‘efectiva’ y principista que tuerza el brazo a la especulación y la usura propia del capital.

Los guerrilleros

Más tímidamente se asoman unos antiguos ex-guerrilleros que han insuflado las páginas pro-gobierno con enunciados cargados de conciencia revolucionaria y odio a la oligarquía. Este grupo, que identifica a Rafael Ramírez como el más lúcido heredero y defensor del legado de Chávez, considera las elecciones burguesas como una trampa falaz en la cual ha caído la ‘socialdemocracia’ que representa—según ellos—el gobierno de Maduro. Al leer y escuchar Un grano de maíz es evidente que una alianza entre éstos y los potables no es factible. Quizás lo sea con individualidades como Samán y algunos ex-ministros más claramente identificados con el marxismo tradicional. Eso sí, la posición de este grupo con respecto a las propuestas de reformas económicas que el propio Rafael Ramírez planteó como necesarias antes de su partida del gobierno, es una interrogante.

Más allá del chavismo

También han surgido algunos antiguos altos funcionarios del chavismo que se han mostrado críticos del gobierno en debates públicos y con deseos de incidencia. Pero éstos, especialmente Felipe Pérez Martí, también parecen cuestionar el propio modelo y han avanzado en proponer medidas que podrían ser apoyadas más allá del chavismo, medidas defendidas como racionales por Pérez Martí, pero que le han ganado el título de neoliberal por los portavoces de la política gubernamental. Víctor Álvarez, otro economista y cercano al primer grupo por vía del Centro Internacional Miranda, ha sido igualmente cuestionador del modelo de control de cambios que ha sobrevaluado el bolívar, elevado las importaciones y acabado con el aparato productivo nacional.

Perspectivas del chavismo no madurista

Estos grupos, en general marginales del debate público nacional, y carentes de recursos propios, en algo se parecen a la llamada izquierda ‘infantil’ ecuatoriana, como despectivamente los llama Rafael Correa. Son defensores de la Revolución y en su mayoría principistas y voluntaristas, críticos de ciertas alianzas con el capital internacional y la burguesía nacional. A diferencia de aquellos, éstos no han presentado una agenda alternativa en cuanto a lo ambiental se refiere, no han hecho referencia a cómo trascender el modelo rentístico petrolero. Tampoco tienen una agenda pública sobre temas de género o políticas identitarias; no han mostrado su apoyo, por ejemplo, al matrimonio igualitario o la despenalización del aborto. Además, a diferencia de la izquierda ecuatoriana, se desprenden del gobierno de forma tardía y, convenientemente, con la muerte del líder carismático. Ninguno de ellos han planteado una suerte de mea culpa sobre la situación actual que vive el país, pese a que haya sido sembrada por decisiones de las que muchos de ellos fueron responsables y partícipes en los últimos 16 años, siendo el caso más paradigmático el de Jorge Giordani.

Aunque las perspectivas de éxito electoral del chavismo no madurista son limitadas y dependen en gran medida de que se unan en un grupo coherente, cosa poco factible, su principal alcance es plantear falencias evidentes del gobierno incluso bajo la óptica revolucionaria. Un punto en el cual parecen unirse es en la idea de que en el PSUV falta debate, se dieron cuenta—tal vez un poco tarde—que la conducción del proceso es poco democrática y, ahora, consideran que es un problema. Ponen de manifiesto la mediocridad del liderazgo que dejó Chávez y claman por más debate; pero lo más importante que ponen de relieve es que el chavismo es, en tiempos de crisis, terreno en disputa.

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El sinsentido

Por Valentina Blanco

El 24 de Julio se celebra en Venezuela el natalicio de El Libertador Simón Bolívar. Desde que me conozco celebramos esa fecha, es uno de esos rituales de nación que se instaló generaciones atrás. Este 24 de Julio amanecimos en nuestro apartamento de La Candelaria con el sonido de la Diana poco después de las 5 am. La Diana, a todo volumen y proyectada desde uno de los dos ministerios vecinos, se escuchó seguida de aproximadamente cinco minutos de fuegos artificiales cuyas luces no se veían porque ya había salido el sol. Cinco minutos de estruendo, de estallidos agresivos en las ventanas del apartamento que despertaron a mis hijos a deshora y con desconcierto. Veíamos los estallidos de pólvora a pocos metros de la ventana. Esos cinco minutos vinieron seguidos de cinco horas de música a todo volumen. Algunos clásicos que aún amo, como algunas canciones de Alí Primera, y mucha música de campaña electoral pagada a Hani Kauam y otros equivalentes. De toda la música que sonó, ninguna era alegórica a la gesta libertaria de la independencia. Fueron cinco horas de nombrar al ex-presidente Chávez, y colocar diversas grabaciones de sus discursos en versión remix. No hubo una canción que hablara de Bolívar.

El 28 de Julio el ex-presidente Chávez hubiera cumplido 60 años. El 27, poco antes de la medianoche, nos despertaron gritos desde la calle. Había una golpiza de las que a menudo escuchamos en una de las tascas de enfrente. Mes tras mes las personas que frecuentan ese local nos despiertan a medianoche con frases gritadas como “¡no dispares!”, “¡para!”. En esta ocasión se veían desde la ventana más de diez personas en una golpiza que ocupaba todos los canales en sentido este de la Av. Urdaneta, una de las principales arterias viales de la ciudad, a escasas diez cuadras del Palacio de Miraflores. Otro grupo grande los alentaba desde lejos. No supe a quién llamar. Cuando he llamado a la policía siempre he escuchado (por parte de quien me atienda el teléfono) que mi preocupación o denuncia no es pertinente. La golpiza de esa noche se diluyó como todas las golpizas, se mimetizó con el ruido de la calle. Yo había logrado ignorarla para intentar dormir, pero no contaba con que escasos minutos después iniciaría la celebración de fuegos artificiales (estos sí de noche, al menos se veían) en todas las plazas cercanas a casa. El estruendo fue enorme. Los colores se veían hasta bonitos. Esta vez mis hijos no se despertaron (¿quizás se naturaliza la zozobra?). No pude dejar de pensar que parecía que estuviéramos celebrando la golpiza de la tasca de enfrente.


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La Feria y el exhibicionismo proselitista

Por Raúl Cárdenas F.

La III Feria del Libro de Caracas comenzó este fin de semana. Es una ocasión formidable para apreciar el exhibicionismo proselitista en el cual se regodea la Revolución. La de hoy parecía un esfuerzo por hacerle olvidar a uno las cosas chéveres que alguna vez hizo este gobierno, como poner decenas de editoriales, miles de libros y gente a compartir en un espacio público. El evento tuvo lugar nuevamente en el Parque Los Caobos y la Plaza de los Museos, rodeada de los acostumbrados murales del Comandante Supremo, que después del 5-M se han convertido en la puesta en escena del encuentro pueblo-comandante que vivimos a cada rato y por diversas imágenes.

Frase clave de la Feria

Frase clave de la Feria

En esta oportunidad, es Earle Herrera el autor homenajeado; no es precisamente el más prolífico de los escritores caraqueños ni el más rupturista de los intelectuales de este valle. El slogan-cita que da la bienvenida a la Feria, refleja la profundidad del pensamiento del escritor: “Chávez rompió los esquemas de las ciencias de la comunicación y la política”.

Afortunadamente para los organizadores, la Feria coincide con el ágape del Partido Socialista Unido de Venezuela, en el cual reafirman el liderazgo de Nicolás Maduro y la inspiración espiritual del proceso en el pensamiento de Hugo Chávez, como “paradigma moral”. El Congreso te recuerda la centralidad del partido en la sociedad venezolana. La zona está acordonada por la seguridad y por los medios del gobierno-partido-Estado, el Teatro Teresa Carreño completamente tomado por la reunión y, por ende, la imposibilidad para el resto de los ciudadanos de usar sus instalaciones o el estacionamiento. Pero no hay problema, unos compas en la calle por Colegio de Ingenieros te cuidan el carro. “Bien cuidao” porque por ahí salen “los cocodrilos”, argumentan . El servicio cuesta 50 bolos y se paga por adelantado.

Omnímodo el pana

Omnímodo el pana

Las coincidencias no cesan; también es el cumple del pana CS. Es la excusa cumbre para el despliegue de una devoción carismática que obliga encartados especiales en Ciudad CCS, cuyas páginas impares, están todas dedicadas a, nuevamente, imágenes originales del pana. Por los lados del pabellón infantil retumba su historia de vida, partiendo por sus recorridos iniciales con Doña Elena, allá en las calles de Sabaneta de Barinas. La Feria la pasea el Alcalde, suponemos que en break del Congreso y lo acompañan cámaras de la prensa oficial.

369

369

Ah, por cierto, los libros. Sí, habían algunos. Ediciones repetidas que poco varían de otras Ferias similares. Los estantes distan mucho de la explosión editorial y creativa que esta cotidianidad exige. Los niños se la pueden pasar bien, el parque sigue vivo, hay estaciones para disfrazarse y una tienda de circo, quizás más amable que la que montaron en el Teresa Carreño. Siguen asistiendo casas editoriales diversas y de buena calidad, pero que traen colecciones casi idénticas a la edición anterior, y la anterior. De las mejores imágenes de las estanterías de hoy se encuentra un gran libro sobre Fidel Castro cubierto con una pequeña edición de 369 curiosidades sobre el sexo. Ocurrencias esas de los libreros, siempre irreverentes.


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Disociados todos

Por Valentina Blanco

Disociar.

(Del lat. dissociāre).

1. tr. Separar algo de otra cosa a la que estaba unida. U. t. c. prnl.

2. tr. Separar los diversos componentes de una sustancia. U. t. c. prnl.

Diccionario de la Real Academia Española

En Venezuela: Acción mediante la cual un individuo separa su conciencia de las realidades que le rodean y de las cuales forma parte.

Siempre he sentido que en Venezuela tenemos la mala costumbre de usar ciertas palabras en exceso, hasta que de alguna forma pierden su sentido. Si eres inquieto te llaman hiperquinético, si estás molesta te llaman histérica (esto con connotaciones tan históricamente misóginas que merecen su propio texto). Sensaciones y hechos cotidianos adquieren condiciones grandilocuentes. Pensé que ese era el caso de la palabra “disociado”, o “disociada”, pero en esa me equivoqué. En Venezuela sí estamos disociados. Y no es un término sólo válido para la oposición, aunque haya sido así planteado por el chavismo. Disociados somos todos.

Disociados cada vez que preguntamos sobre el bando político de alguna persona fallecida en las protestas.

Disociados cada vez que retuiteamos que se escucharon disparos en la calle tal, a pesar de que, estando allí en ese instante no escuchamos nada. Pero bueno, “si alguien lo tuiteó debe ser cierto…”

Disociados los chavistas que son servidores públicos y ven de cerca los errores garrafales de una gestión tras otra y “no dicen esta boca es mía”. Es tal el miedo a ser confundido con el otro que me tapo los ojos, me tapo los oídos, me tapo la boca y termino por taparme la existencia. Pero que de mi lealtad al proceso no sea puesta en duda.

Disociados los guarimberos que piensan que tumbando árboles construyen democracia, o que su resistencia se asemeja a alguna lucha justiciera. No es resistencia pacífica y mucho menos democrática la instalación sistemática de trampas asesinas que matan al primer desafortunado.

Disociada la señora chavista eterna, negada a hablar de la escasez de alimentos aunque le tome un día entero hacer un mercado mínimo, que además le costará el doble de lo que le costó hace dos meses.

Disociados los opositores que desde dentro y fuera del país llaman a la intervención internacional como si el conflicto venezolano se tratara de un juego de video y que la llegada de mercenarios lo haría más épico, en el sentido hollywoodense de la palabra. Disociados incluso los que piensan que la condena por parte del gobierno de EEUU surtirá un efecto favorable al diálogo y la democracia en Venezuela.

Disociada la periodista que habla ante los medios “progresistas” internacionales sobre cómo la revolución garantiza la atención médica a todos los pacientes cuando cualquier persona con un pariente enfermo puede contar largas y dolorosas historias de escasez de medicamentos, insumos y muchísimo maltrato de médicos, enfermeras y vigilantes.

Disociados los líderes del movimiento LGBTI cuando dicen que hemos avanzando tantísimo en materia de igualdad de derechos para todos y todas, cuando el principal descalificativo a líderes opositores ha sido “acusarlos” de homosexualidad como si se tratara de una enfermedad.

Disociado el señor que defiende sagazmente los logros de la revolución pero ha sido asaltado tantas veces en el camino a casa desde el trabajo, que ya los malandros lo conocen y le han robado hasta el ticket del metro.

Disociada la señora de oposición que dice que la oposición es mayoría pero nunca concibió que la señora de servicio decidiera meterse a estudiar en las misiones y dejar de trabajar limpiando casas. El problema ante sus ojos era que “¡por ese camino ya no van a haber señoras de servicio!”.

Disociadas las líderes del movimiento de mujeres que enarbolan a Chávez como líder del feminismo cuando en todos sus años de gestión el aborto se mantuvo como un tema innombrable y seguían muriendo mujeres, sobre todo mujeres pobres, por abortos mal practicados y partos mal atendidos de embarazos no deseados.

Disociados todos. Disociada yo que escribo estas líneas y probablemente alcance a dormir esta noche a pesar de esta sensación punzante de que estoy en un país donde no puedo hablar con nadie, porque nadie es capaz de verse a sí mismo y mucho menos reconocer al otro. Cada cual tiene su cuota pendiente en esta disociación colectiva.