Fuera de radar


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Golpista y cobarde

Por Antulio Rosales

En pocas horas ya se ha dicho bastante. Se les cayó la careta. Amaneció en dictadura. Se cerró la última ventana democrática que quedaba.

Con la displicencia que sienten los déspotas por la soberanía popular, el gobierno anuló el Referendo Revocatorio por la vía de tribunales inferiores. Los gobernadores acólitos, esos cuyo mandato fue extendido de manera espuria hace apenas unos días, fueron los encargados de liderar la jugada. En simultáneo, militarizan la autopista Caracas-La Guaira y prohíben la salida del país de unos cuantos líderes de la oposición.

El Presidente devenido dictador se fue antes de todo eso. Salió con la excusa de ir en tour relámpago (¡de cuatro días!) a seguir buscando el anhelado aumento de los precios del petróleo. Como si hubiera sido exitoso en esa empresa los últimos meses. Escogió irse ayer y cuando su avión estuviera cruzando el Atlántico, actuaron los poderes públicos coordinados y bajo órdenes centrales. Actúan con la indolencia que alguna vez tuvieron otros tiranos nacionales. Pero este tiene una característica especial: es un cobarde. Dejó preparado el terreno para truncar la participación popular y no asumió su parte. Lo asomó preguntando en asamblea coreografiada si los presentes estarían dispuestos a volver a perder una elección. La negativa efectiva se la dejó a otros, que actuaron escondidos en tuits y notas de prensa. La doctora Lucena no mostró su cara. Los gobernadores llevaron su demanda fraudulenta a 140 caracteres y Maduro campante se fue a Medio Oriente a buscar nuevos acuerdos dejando la estela militar entre Plaza Sucre y Maiquetía.

Este aventurero golpista decidió no asumir su responsabilidad, vaya forma de traicionar el legado.

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“Yo no fui”

Por Antonieta Mata C.

Hace poco leí con sorpresa unas declaraciones del Presidente en las que expresaba que todos los muertos ocurridos desde el 12 de febrero eran culpa del Golpe de Estado. ¿Todos? me pregunté con cierto desconcierto que no deja de delatar ingenuidad.

Por un lado, agradecí que justo ayer se descubriera a esos tres generales conspiradores, porque aquello del golpe suave, del golpe que no es golpe, del golpe que está derrotado pero no, nunca me terminó de convencer.

Por otro, recordé más casos de situaciones/problemas en los que he escuchado el mismo argumento. La escasez de alimentos es culpa de la guerra económica que lidera la oposición. La crisis cambiaria es culpa de los raspa-cupos. Las prácticas represivas de la GN son culpa de aquellos que los provocan. La parcialización de VTV culpa de Globovisión. Y así un larga lista de malabarismos discursivos que a veces rayan en lo ridículo, por ejemplo, la inseguridad es culpa de las telenovelas.

De este modo veo que un gobierno con 14 años de gestión no tiene ninguna responsabilidad en ninguno de los problemas importantes que afectan al país. Qué paradoja. Creo que en cualquier lugar del mundo, como mínimo se le pediría a los altos cargos de ese gobierno que dimitieran, aunque sea por ineptos. Responsabilidad por omisión ¿será que existe esa figura?