Fuera de radar


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La sepulturera y los celadores: la puesta en escena de la Constituyente presidencial

Por Antulio Rosales

Directiva ANC

La sepulturera y los celadores

Vi con una mezcla de tristeza y estupor la instalación de la Constituyente presidencial. Algunas cosas quedan claras del espectáculo.

Pese a los desatinos de la improvisación, y los deslices senil-etílicos que hacen ver en la cara de Diosdado Cabello a Fabricio Ojeda, la instalación demuestra unidad en el gobierno. Los rumores de división interna y el aparente surgimiento de Diosdado como un contendiente al poder de Maduro no se corresponden con el espectáculo.

En el gobierno hay diferencias, está claro, pero a la hora de la verdad, está unido y la directiva de la Constituyente demuestra que Maduro es quien está en control. Delcy Rodríguez se encargó de recordárnoslo cuando exigió a los presentes levantarse, aplaudir y agradecer al Jefe, quien hoy – según ella – se había vuelto millones.

Podrán repetirlo mil veces, pero la Constituyente presidencial no viene a fortalecer la Constitución de 1999. Al contrario, su propósito es desmantelarla. Y sí, como dice Rodríguez, los “celadores” Aristóbulo Istúriz e Isaías Rodríguez serán protagonistas del fin de este maltrecho intento de Estado democrático, social, de derecho y justicia. Un cuerpo que nace negando la Constitución no puede servir para fortalecerla. Una Asamblea que es producto de un fraude en su concepción y otro fraude en su conformación, es la doble negación de la soberanía popular, no expresión de ella.

La Constituyente presidencial premió la lealtad. En la Constituyente ganó el cogollo dominante del PSUV. Las expresiones sociales subalternas y aparentemente empoderadas del “pueblo” son relleno: son utilería de la puesta en escena. Cantan consignas, levantan el puño, sirven para despertar miedo y desprecio en el enemigo, que no termina de superar su racismo y clasismo enraizado. Pero nada más. Al fin de cuentas, las decisiones las toman aquellos de las primeras filas, los Rodríguez, Flores, Maduro y Cabello; son ellos los apoderados de la dictadura.