Fuera de radar

Excrecencias colectivas

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Por Antulio Rosales

No hay historia reciente proveniente de Venezuela que sea igualmente siniestra como la historia de César López y su mamá Sara. Valga la osadía esgrimir un argumento así, cuando cada día pareciera que nos esforzamos bajo el método cuantitativo-matemático-aritmético en mejorar nuestro récord anterior.

En una capital de estado, cuando una madre trae a sus niños del colegio, sin anestesia, la tierra se traga a su chamo. Una alcantarilla mal tapada por el Estado inexistente se lleva a un niño a morir en las excrecencias colectivas. Una madre, desesperada, se arroja por el niño y la recibe el mismo destino. Mientras tanto, unos pocos seguimos la información con pena, con dolor e impotencia, por redes sociales, gracias a la indignación de algunos y por la vía de un twitter activo. Así fue como algunas autoridades finalmente dieron con los cuerpos de una madre y un niño que murieron en las cloacas de Coro.

Son semanas complicadas, el dólar se disparó y surgieron nuevos rumores de que el gobierno finalmente piensa en un nuevo régimen cambiario. En estos días se activó otra vez la oposición que pide calle y también se activaron las diferencias con la oposición que llama al voto y la salida institucional. En medio de controversias cupulares, escándalos y divisiones en la protesta social, también surgen las estrategias pueriles que buscan el chisme balurdo y que apelan a la misoginia y al imaginario colectivo del macho maltrecho para joder al enemigo. Pero nada supera al caso de la familia López.

Colectivas

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Cuando el Estado venezolano está en Naciones Unidas defendiendo su papel en la procura de los derechos de sus ciudadanos, aparece la alcantarilla mal tapada como muestra. Es una muestra sencillita, de la desidia, de la ineficiencia, de la letra muerta de tanta Ley Orgánica, tanta institución rimbombante, tanto Estado social de justicia y de derecho, tanta potencia energética mundial, tanta suprema felicidad social. Si le preocupa la escasez, si está ocupadísimo con algún chisme que no es su problema acerca de con quien se habrá acostado tal o cual alcaldesa, si le parece espeluznante la corrupción de Esquivel y el resto del combo en la FIFA, si le agobia la inflación o la inseguridad, piense que se lo podría comer una alcantarilla en cualquier momento.

Peor aún, pensemos que dentro de nuestras preocupaciones ya llega como accesorio, como otra historia más, que en efecto, hace unos pocos días una alcantarilla de Coro se tragó a un niño y su madre angustiada. En nuestra excrecencia colectiva quedan esas vidas.

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One thought on “Excrecencias colectivas

  1. Antu, excelente articulo, que dolor que para poder opinar libremente, tengamos que estar fuera del pais, o mejor dicho para que nuestras criticas circulen, porque la verdad es que cada dia hay mas quien no se conforma con esto. Un abrazo, mis respetos y admiracion.

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